Hogar de Cristo en Chacabuco: acompañamiento, contención y una puerta abierta para quienes atraviesan consumos problemáticos
El Hogar de Cristo cuenta en Chacabuco con un centro barrial destinado a acompañar a personas que atraviesan situaciones de consumo problemático, adicciones y otras dificultades vinculadas a la salud mental. Erica Mattiuz, voluntaria de la institución, explicó cómo funciona este espacio y destacó la importancia de acompañar tanto a quienes atraviesan estas situaciones como a sus familias.
Durante una entrevista, Mattiuz explicó que el método del Hogar de Cristo propone una estrategia de abordaje integral, sin modelos rígidos, basada en un principio que sintetizó como “recibir la vida como viene”. El objetivo es acompañar a personas que atraviesan situaciones complejas en los aspectos afectivos, espirituales y comunitarios.
Uno de los pilares del trabajo es la acogida incondicional. “Aceptar a la persona con toda su realidad, con sus heridas, sin preguntarle de dónde venís, cómo venís”, explicó la voluntaria, remarcando que el acompañamiento se realiza sin juzgar.
Un abordaje que incluye distintas adicciones
Mattiuz señaló que la problemática de los consumos atraviesa diferentes edades y sectores sociales. Además del consumo de drogas, el Hogar de Cristo también recibe a personas que atraviesan otras adicciones, entre ellas la ludopatía.
En este sentido, hizo especial referencia al crecimiento de la adicción al juego y a la facilidad de acceso que existe actualmente a través de los teléfonos celulares. Según explicó, el espacio no establece límites de edad para quienes necesitan acompañamiento.
Otro de los objetivos centrales es trabajar sobre los vínculos que pueden haberse deteriorado como consecuencia de las adicciones. La voluntaria señaló que muchas veces las familias se encuentran agotadas y no saben cómo actuar, por lo que también son recibidas y orientadas por el centro barrial.
Un puente con el sistema de salud
El centro barrial San José mantiene contacto con el área de Salud Mental del hospital y con el municipio, según explicó Mattiuz. Ese vínculo permite acompañar a las personas que necesitan acceder a turnos con profesionales y que, en determinadas situaciones, no pueden realizar por sí mismas esos trámites.
“Ahí estamos también para hacer de puentes”, explicó la voluntaria, al referirse a la tarea de acompañamiento y gestión de turnos.
El centro barrial comenzó a desarrollar su proyecto en Chacabuco alrededor de junio y posteriormente fue inaugurado, en diciembre. En el país existen más de 350 Hogares de Cristo, aunque no todos funcionan como centros barriales.
En el caso de Chacabuco, quienes necesitan una instancia de internación pueden ser derivados a un espacio para varones ubicado en Mercedes. También se cuenta con contactos con lugares destinados a mujeres.
La confidencialidad como parte del acompañamiento
Otro aspecto destacado durante la entrevista fue la privacidad de quienes concurren al espacio. Mattiuz explicó que no se exige a las personas que informen dónde trabajan ni otros datos sobre su vida personal.
“Lo que se habla dentro de cada uno de los encuentros del Hogar queda en el Hogar”, señaló.
La confidencialidad adquiere especial importancia en una ciudad como Chacabuco, donde muchas personas pueden tener temor a ser reconocidas o a que su situación sea conocida por otros.
El objetivo, explicó, es acompañar y recibir a cada persona tal como llega, respetando su historia y su realidad.
Un espacio abierto también para las familias
Mattiuz remarcó que no siempre es la persona que atraviesa el consumo quien se acerca inicialmente. En muchas oportunidades son familiares quienes buscan orientación.
El acompañamiento también alcanza a quienes rodean a la persona afectada, ya que las familias pueden necesitar contención y herramientas para afrontar una situación que muchas veces resulta difícil de manejar.
“Nosotros estamos para orientar”, sostuvo la voluntaria, quien también destacó que algunas personas se acercan inicialmente para consultar por un amigo y terminan encontrando allí un espacio para expresar sus propias necesidades.
Dónde funciona el centro barrial
Actualmente, el centro barrial San José funciona en **Duberty 554, casi esquina Castelli**, en Chacabuco.
El espacio recibe a quienes necesiten acercarse **los lunes, miércoles y viernes a partir de las 18 horas**.
Mattiuz invitó a familiares, amigos y a cualquier persona que necesite orientación a acercarse al lugar. Según remarcó durante la entrevista, el objetivo es recibir, escuchar y acompañar sin juzgar.
El centro comenzó funcionando en distintos espacios, entre ellos un sector ubicado detrás de la Iglesia San Isidro y posteriormente el SIC Los Nogales, hasta llegar a su actual sede.
Para la voluntaria, uno de los principales mensajes que busca transmitir el Hogar de Cristo es que las personas no están solas frente a estas situaciones: **“A nadie lo juzgamos. Siempre hay una salida”**.

