
El psicólogo Mariano Rato analizó el crecimiento de la violencia en la sociedad, el impacto de las redes sociales y los nuevos desafíos que plantean la inteligencia artificial y el hostigamiento digital. En una entrevista radial, advirtió sobre la normalización de las agresiones y la necesidad de avanzar en regulaciones que protejan especialmente a niños y adolescentes.
A partir de los recientes episodios de violencia registrados en el ámbito escolar de Chacabuco, Rato planteó la importancia de comprender estos hechos desde una mirada amplia, que contemple factores psicológicos, sociales y culturales.
“Pareciera que vivimos en una sociedad donde se puede insultar, humillar, descalificar y agredir realmente al otro, y eso se vuelve cada vez más habitual”, señaló el profesional. En ese sentido, advirtió que la agresión está siendo legitimada en distintos ámbitos y que referentes políticos y sociales contribuyen a instalar formas de comunicación basadas en la provocación y la descalificación.
El impacto de las redes sociales
Durante la entrevista, Rato hizo especial hincapié en el funcionamiento de las plataformas digitales y en cómo los contenidos que generan enojo e indignación suelen alcanzar una mayor difusión.
Según explicó, muchas redes sociales favorecen los discursos agresivos porque generan más comentarios, reproducciones e interacciones. Esta dinámica, sostuvo, tiene consecuencias en la manera en que las personas se relacionan y puede contribuir a que quien piensa diferente deje de ser visto como alguien con otra opinión para convertirse en un enemigo.
El psicólogo consideró que esta lógica no queda limitada al mundo virtual, sino que también repercute en la vida cotidiana, las instituciones y las comunidades. En ese contexto, vinculó estas dinámicas con los conflictos que atraviesan las escuelas y otros espacios de convivencia social.
Violencia digital, bullying e inteligencia artificial
Otro de los ejes abordados fue el uso de la inteligencia artificial para generar imágenes íntimas falsas, una práctica que puede exponer, humillar y vulnerar la intimidad de las personas, especialmente de niñas, niños y adolescentes.
Rato advirtió sobre los riesgos de estas herramientas cuando se utilizan sin límites ni controles adecuados y remarcó la necesidad de proteger los datos personales y la intimidad en el entorno digital.
También se refirió al hostigamiento en redes sociales y a las consecuencias que puede tener sobre quienes lo padecen. En ese sentido, destacó la importancia de prestar atención a las situaciones de vulnerabilidad, ya que los efectos psicológicos de una agresión no siempre son visibles para quienes la ejercen.
El profesional sostuvo que el cuidado de los chicos frente a las pantallas y el acompañamiento en el uso de las redes sociales son cuestiones centrales, y señaló la existencia de importantes desafíos legales frente a estas nuevas formas de violencia.
La necesidad de una regulación urgente
Para Rato, uno de los principales problemas es la falta de herramientas legales suficientes para responder a determinadas conductas que se producen en internet. Consideró necesario avanzar en regulaciones que establezcan límites claros frente al acoso, la difusión de imágenes íntimas y otras prácticas que vulneran derechos.
Además, remarcó que la separación entre el mundo real y el virtual prácticamente ha desaparecido. Lo que sucede detrás de una pantalla puede tener consecuencias concretas en la vida de las personas, tanto en su bienestar emocional como en sus relaciones y su economía.
Finalmente, el psicólogo subrayó que los fenómenos que derivan en situaciones de violencia son multicausales y que no pueden explicarse a partir de un único factor. Por eso, planteó la importancia de abordar estas problemáticas de manera integral, con responsabilidad social, protección de los más jóvenes y respuestas acordes a los desafíos actuales.
La entrevista dejó planteada una preocupación central: la necesidad de revisar cómo nos comunicamos, qué conductas se naturalizan y qué responsabilidad tienen tanto las personas como las instituciones frente a una violencia que atraviesa cada vez más ámbitos de la vida cotidiana.

