
El director del INTECH 132 y de la Unidad Académica del Colegio Nacional de Chacabuco, Luis Luján Ramírez, dialogó con Radio Líder sobre el episodio de violencia ocurrido en el establecimiento educativo, donde una madre agredió a una vicedirectora y una preceptora. El hecho generó repercusiones en la comunidad educativa, denuncias, una marcha y un abrazo simbólico al colegio.
Durante la entrevista, el directivo expresó su enérgico rechazo a lo sucedido y manifestó su respaldo al personal educativo. “La violencia física y verbal hacia nuestra vicedirectora y la preceptora es un límite que bajo ninguna manera vamos a tolerar”, afirmó.
En ese sentido, remarcó que las instituciones educativas deben ser espacios de cuidado, diálogo y protección, y no lugares donde se reproduzcan situaciones de violencia presentes en la sociedad.
“Estamos totalmente en desacuerdo con lo que pasó, con tolerancia cero a la violencia y un respaldo absoluto a los trabajadores de la educación”, sostuvo.
Protocolos, denuncias y medidas de seguridad
Luján Ramírez explicó que, desde el momento en que ocurrió el episodio, se activaron los protocolos correspondientes y se realizaron las actuaciones administrativas y las denuncias pertinentes.
Según detalló, también se trabaja junto con las autoridades educativas y los organismos competentes para abordar la situación, proteger a los integrantes de la comunidad educativa y evitar que se repitan hechos de estas características.
Entre las medidas mencionadas, señaló el fortalecimiento de los controles de ingreso al establecimiento y la restricción de acceso para la persona señalada como agresora.
El director destacó además que se busca garantizar que los trabajadores puedan concurrir a sus puestos sin temor y con las debidas condiciones de protección.
En relación con las posibles consecuencias legales, indicó que corresponde a la Justicia determinar las responsabilidades y las sanciones que pudieran corresponder.
“Las familias tienen derecho a plantear inquietudes, siempre con respeto”
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue el vínculo entre las familias y las instituciones educativas. En ese marco, el directivo hizo un llamado a la comunidad de Chacabuco para que los desacuerdos y las inquietudes se canalicen a través de las vías institucionales.
“La familia tiene el derecho a plantear inquietudes y ser escuchadas a través de los canales institucionales, siempre con respeto”, expresó.
A continuación, fue contundente al referirse al trato hacia los docentes y al resto del personal escolar: “El trato respetuoso hacia los educadores es una condición básica e innegociable”.
Luján Ramírez aclaró que las autoridades y los equipos de gestión reciben habitualmente consultas y planteos de las familias, tanto por cuestiones pedagógicas como por situaciones de convivencia. En su opinión, el diálogo es una herramienta fundamental para resolver los conflictos, pero no puede dar lugar a hechos de violencia.
Asimismo, evitó difundir identidades o detalles que pudieran afectar a las personas involucradas, especialmente para resguardar los derechos de la menor vinculada con el episodio.
Seguridad escolar: protocolos y controles de ingreso
Consultado sobre la preocupación expresada por distintos sectores docentes respecto de la seguridad en las escuelas, el director reconoció la angustia que puede generar un episodio de estas características.
Sin embargo, sostuvo que la respuesta no debe ser convertir los establecimientos educativos en espacios militarizados, sino fortalecer las medidas institucionales de prevención y protección.
“Entendemos perfectamente el miedo y la angustia legítima de los docentes y de las familias tras lo sucedido, pero no podemos naturalizar la violencia ni transformar nuestras escuelas en zonas militarizadas”, señaló.
En esa línea, consideró que la seguridad debe garantizarse mediante protocolos firmes, controles de acceso y mecanismos institucionales que impidan el ingreso de personas no autorizadas.
También indicó que se mantuvieron conversaciones y acciones de trabajo con la Jefatura Distrital, los equipos de inspección y el municipio. En particular, destacó la disposición de la Secretaría de Seguridad municipal para acompañar a la institución ante situaciones que requieran intervención.
Respecto de la posibilidad de contar con custodia policial, explicó que existen protocolos específicos para solicitar ese tipo de medidas y que, en este caso, no consideraban que correspondiera implementarlas.
El acompañamiento a las docentes y la continuidad escolar
El directivo aseguró que la institución trabaja para acompañar a las personas afectadas y preservar el funcionamiento cotidiano del establecimiento.
Según manifestó, la prioridad es proteger tanto al personal como a los estudiantes, garantizando sus derechos y la continuidad de las actividades educativas.
También sostuvo que el episodio no debe interpretarse como una consecuencia de un mal funcionamiento institucional y destacó el trabajo articulado que llevan adelante los equipos de conducción del Colegio Nacional y del INTECH 132.
“Somos un solo proyecto educativo”, expresó al explicar que ambas instituciones trabajan coordinadamente con estudiantes, docentes, personal administrativo y equipos directivos para brindar una educación de calidad.
En ese sentido, señaló que entre ambas instituciones hay más de mil estudiantes, además de docentes y trabajadores, y que la tarea diaria requiere un esfuerzo conjunto de toda la comunidad educativa.
Un llamado a evitar nuevos hechos de violencia
Hacia el final de la entrevista, Luján Ramírez manifestó que, tras lo ocurrido, las actividades se habían normalizado y que la institución continuaba trabajando con sus equipos y las autoridades correspondientes.
No obstante, reconoció que se trata de momentos difíciles para la comunidad educativa y reiteró la importancia de sostener el acompañamiento institucional.
“Hay que seguir trabajando, son cuestiones y momentos muy difíciles”, expresó, al tiempo que agradeció el respaldo recibido por parte de la Jefatura Distrital, los equipos de inspección y el municipio.
El director concluyó con el deseo de que situaciones como la ocurrida no vuelvan a repetirse y remarcó la importancia de preservar a las escuelas como espacios de aprendizaje, diálogo y convivencia.
El episodio volvió a poner en el centro del debate la seguridad de los trabajadores de la educación y la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención, sin perder de vista que el respeto y el diálogo deben ser las bases de la relación entre las familias y las instituciones escolares.

